LOS PELIGROS QUE ENFRENTAMOS LOS JÓVENES.

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 Ser joven en el México actual es un verdadero reto.  Nos enfrentamos a la simulación de políticas públicas destinadas a mejorar las condiciones de vida de la juventud, que intentan ocultar la problemática real que vivimos, como la pobreza, la falta de oportunidades educativas, violencia de género, el desempleo, estas son algunas de las problemáticas que enfrentan día a día miles de adolescentes y jóvenes en el país.

 

Por: Luis Donaldo C. Mendieta.

 

 

 

 

Vivimos en una sociedad con nuevos valores, y acompañando a esta nueva forma de vida vienen nuevas preocupaciones, como los temas que involucran a los adolescentes del País. Hoy no solo se debe de  trabajar e implementar  políticas públicas que enfrentan el problema por lo superficial, sino políticas  diseñadas con eficiencia y eficacia para la solución de los conflictos de manera profunda, sin duda las Instituciones Gubernamentales desempeñan un papel fundamental para la atención de este problema,  seguimos construyendo una sociedad paternalista y poco competitiva   ante una visión internacional.

Y utilizamos  solo la imagen de una juventud en potencia  en asuntos politizados, donde el beneficio  no es directamente para los cientos de jóvenes talentosos y líderes  de la población, sino para un selecto grupo de personas para  llegar al poder, la ingenuidad de los jóvenes por un crecimiento profesional, una oportunidad de desarrollo,  nos convierte en presa fácil de explotación de talento sin reconocimiento.

Es tiempo de ocuparse en los temas que realmente importan y dejar la simulación a un lado, cada  vez son más los jóvenes que tienen una idea  viciada de lo que es un Gobierno y las acciones que se emprenden  en la administración del Estado, por tantas políticas públicas mal aplicadas   y  por su poca efectividad en la atención de las demandas ciudadanas.

Analizaremos algunas situaciones que los jóvenes enfrentamos hoy en día.

México es el tercer país donde más han asesinado a adolescentes y jóvenes, después de Brasil y Colombia, con un promedio de cuatro mil 555 asesinatos por año durante el periodo de 2000 a 2008, según del estudio Violencia juvenil en América Latina, realizado por El Colegio de México y el Centro de Investigación sobre Desarrollo.

Asimismo, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) documenta de forma hemerográfica cerca de 2,000 homicidios de niñas, niños y adolescentes del 2006 al 2014, así como la desaparición forzada constituye una violación múltiple y continuada de numerosos derechos.

UNICEF México arroja que  en el País se  cuenta con un total de 12.8 millones de adolescentes entre 12 y 17 años de edad en 2009, de los cuales 6.3 son mujeres y 6.5 son hombres.  El 55.2% de los adolescentes mexicanos son pobres, uno de cada 5 adolescentes tiene ingresos familiares y personales tan bajos que no le alcanza siquiera para la alimentación mínima requerida.

En 2008 casi 3 millones de adolescentes entre 12 y 17 años no asistían a la escuela. Del total de niños y jóvenes que no asistían a la escuela,correspondían a este grupo de edad 48.6% de hombres y 44.1% de mujeres.

Dejar la escuela antes del tiempo establecido significa el riesgo de continuar el aprendizaje predominantemente en las calles. Con esto, las capacidades y oportunidades de los adolescentes se ven recortadas de manera drástica, y sus riesgos de salud aumentan. La mayoría de ellos además estará condenada a vivir en situación de pobreza.

La educación es un derecho humano exigible por toda persona y es obligación del Estado eliminar las barreras que limitan la asistencia y trayectoria regular de las niñas, los niños y los adolescentes en las escuelas. También debe asegurar que éstas dispongan de infraestructura adecuada y materiales educativos suficientes, contar con docentes y directivos preparados y programas educativos relevantes para el desarrollo del país, y que éstos últimos sean tanto pertinentes como significativos para los alumnos.

Entonces podemos mencionar que una juventud educada, es una fuente de desarrollo familiar y personal, es claro que en muchos sectores de la población es importante el apoyo de programas sociales, como la entrega de una despensa con la canasta básica, pero en otros sectores no se soluciona el problema con ese apoyo sino con acciones que emprendan los gobiernos enfocados al apoyo y seguimiento educativo de los jóvenes.

Las cifras se tornan aún más violentas cuando se trata de la explotación sexual comercial. Se estima que en México 16,000 adolescentes, en su gran mayoría niñas, son víctimas de este delito.

La falta de orientación y de oportunidades también se refleja en el alto número de adolescentes que mueren cada año en México por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios. Según los datos oficiales, éstas son las tres principales causas de muerte entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad en México. En el 2014, morían diariamente tres adolescentes por accidentes de tránsito; cada semana eran asesinados ocho jóvenes y ocho cometían suicidio.

Otro impacto de la falta de orientación es el alto número de embarazos prematuros. Casi medio millón de mexicanas menores de 20 años dieron a luz en el año 2015. En 2016 hubo 144,670 casos de adolescentes con un hijo o un primer embarazo entre los 12 y 18 años que no han concluido su educación de tipo básico. En este mismo rango de edad, considerando a quienes tienen más de un hijo, los datos ascienden a 180,408 casos de madres.

En México casi la mitad de los desempleados son jóvenes menores de treinta años.
En el primer trimestre del año los jóvenes de 20 a 29 años representaron 41.5 por ciento del total de desocupados del país, que sumó 2.1 millones de personas. Esta tasa de desempleo juvenil fue la mayor en más de 11 años.
Datos del INEGI indican que alrededor de 887 mil 282 personas de 20 a 29 años no contaban con un empleo en el primer trimestre del año, cifra que revela la más grande proporción de jóvenes desempleados al menos desde 2005, año en que inicia el registro de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Sin duda abundar en las problemáticas sociales en específico de la juventud, es un tema que no tendría fin su análisis, pero acercar a la población con cifras específicas y la realidad social que vivimos miles de jóvenes en México, nos acerca y contribuye a una sociedad informada y no cegada, a una sociedad que escuche y que actué.

Es importante contar con especialistas en el tema dentro de las instancias gubernamentales encargadas de la juventud, que logren políticas públicas viables, eficientes, eficaces y presupuestalmente optimas, de esto depende que se comience con la erradicación de los problemas que actualmente tiene la juventud mexicana. La sociedad ha evolucionado tanto que un gobierno que intenta engañar con programas poco efectivos en la atención efectiva de la problemática, es considerado como una mala administración, un mal gobierno y esto nos lleva a otro tema tan importante como la desacreditación y la casi nula credibilidad en las instancias gubernamentales.

Tal parece que el proceso de criminalización de la juventud comienza desde el momento mismo en que se les niega a los jóvenes la posibilidad de acceder a mejores formas de vida, en las cuales favorezcan su vida y su participación, no sólo económica, sino política y social en el país, cubierto de simulaciones partidistas, políticas públicas que atienden de forma superficial y falsas promesas. Asimismo, ser joven se convierte en un signo de vulnerabilidad en sí mismo y, tanto el gobierno federal, como los estatales y municipales, no logren favorecer los derechos fundamentales de los jóvenes y voltear a ver a la juventud como una fuente de economía, de liderazgo, de desarrollo  y un potencial sin explotar, seguiremos viviendo en una sociedad llena de simulaciones y gobiernos deficientes y poco productivos.

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